Capitulo 1

Territorio, Memoria y Aprendizaje Narrativo

Un proceso pedagógico en San Bernardo, Ibagué — donde la narrativa audiovisual se convierte en herramienta de memoria y construcción comunitaria.

El corregimiento de San Bernardo se encuentra ubicado en la zona rural del municipio de Ibagué, capital del departamento del Tolima, en la región central de Colombia. El trayecto desde el centro urbano de la ciudad hacia este territorio toma aproximadamente una hora y se desarrolla a través de una transición progresiva entre la densidad urbana y el paisaje agrícola que caracteriza gran parte del valle interandino del río Magdalena.

San Bernardo se localiza aproximadamente a 835 metros sobre el nivel del mar, en una zona de clima cálido que favorece actividades agrícolas tradicionales. Entre los cultivos predominantes se encuentran la caña de azúcar, el plátano, el café, el cacao y otros productos asociados a economías campesinas de pequeña escala. Estas prácticas productivas no solo constituyen la base económica del territorio, sino que también configuran formas específicas de organización social y de relación con el paisaje.

Economía y Paisaje

En este contexto, la producción de panela ocupa un lugar importante dentro de la economía local. La transformación artesanal de la caña de azúcar ha sido durante décadas una de las actividades productivas más representativas del corregimiento, reconocido regionalmente por su relación histórica con esta práctica agroindustrial.

Memoria del Conflicto

En el año 2001, el corregimiento fue escenario de un ataque con cilindro bomba dirigido contra una estación de policía. Este hecho produjo desplazamientos temporales de habitantes y alteró profundamente la vida cotidiana del territorio. Con el tiempo, muchos habitantes regresaron, reactivando actividades económicas y celebraciones colectivas.

“Comprender estas capas históricas —territorio agrícola, memoria del conflicto y reconstrucción comunitaria— resulta fundamental para situar el proceso pedagógico que da origen a este documental expandido.”

El primer día del proceso estuvo dedicado a un taller de creación de guiones para formatos audiovisuales cortos, dirigido a jóvenes del corregimiento. La actividad fue diseñada como un espacio de formación en narrativa audiovisual que permitiera comprender el papel del guion dentro de los procesos de producción de contenido digital.

Desde una perspectiva de comunicación–educación, el taller partió de una premisa central: incluso los formatos audiovisuales breves requieren una estructura narrativa que organice las ideas y permita transmitir un mensaje de manera clara.

Durante la primera etapa del encuentro se introdujo el formato reel como una de las formas narrativas predominantes en el ecosistema digital contemporáneo. Plataformas como Instagram, TikTok y YouTube han transformado profundamente la forma en que circulan las historias audiovisuales, privilegiando contenidos de corta duración diseñados para captar la atención en los primeros segundos.

En este contexto, el taller propuso analizar la estructura narrativa básica de estos formatos, identificando tres momentos fundamentales: Hook (gancho inicial), desarrollo y el cierre.

Escritura Audiovisual y Alfabetización Mediática

Más allá del aprendizaje técnico, el taller buscó generar un espacio de reflexión sobre el papel de las narrativas digitales en la construcción de discursos sobre la escuela. La escritura de guiones fue abordada como una práctica de alfabetización mediática: la capacidad de interpretar, analizar y producir contenidos dentro de los entornos digitales contemporáneos.

En contextos donde las juventudes interactúan constantemente con imágenes, videos y plataformas digitales, aprender a narrar implica también desarrollar una mirada crítica frente a esos mismos contenidos.

Desde una perspectiva pedagógica, este tipo de dinámicas promueve el desarrollo de competencias narrativas: la capacidad de transformar experiencias y reflexiones en relatos que puedan circular socialmente.

El proceso práctico

Los participantes fueron divididos en grupos y recibieron temas relacionados con dinámicas escolares. Cada grupo debió decidir:

  • Qué historia contar
  • Desde qué perspectiva narrarla
  • Cómo sintetizarla en ~15 segundos

Posteriormente, los grupos presentaron sus guiones en una sesión de lectura colectiva, discutiendo la claridad del mensaje y la fuerza narrativa.

En territorios rurales como San Bernardo, el aprendizaje de herramientas audiovisuales adquiere una dimensión particular. La posibilidad de producir narrativas propias permite que las comunidades participen activamente en la construcción de representaciones sobre su entorno.

En muchos casos, las imágenes que circulan sobre estos territorios provienen de medios externos que no siempre reflejan la complejidad de la vida local. Frente a esta situación, la enseñanza de herramientas narrativas puede entenderse como una forma de democratización de la producción simbólica

El guion, en este contexto, funciona como el primer momento de ese proceso. Antes de la cámara, antes del montaje, antes incluso del registro de imágenes, existe un espacio de pensamiento donde las historias comienzan a tomar forma.

Escribir un guion es un ejercicio de imaginación, pero también un acto de posicionamiento frente al mundo. Significa elegir qué historia contar, desde qué lugar hacerlo y para quién será contada.

En San Bernardo, durante este primer encuentro, las juventudes comenzaron precisamente ese proceso: transformar sus ideas en relatos.